TARJETAS DE CRÉDITO

Tarjeta de crédito "revolving"

Cómodos pagos mensuales

Eliges cuota 

Intereses muy altos

19% a 28%

Contrato letra minúscula

Usura

Falta transparencia

Podemos reclamar

NULIDAD del contrato

Devolución de

todos los intereses pagados desde el inicio

Tarjetas revolving

Las tarjetas de crédito "revolving" funcionan, en parte, como cualquier otra, con la salvedad de que el usuario puede ir pagando "cómodamente" en cuotas mensuales el dinero dispuesto.

Normalmente, los bancos las comercializan destacando sus beneficios para el usuario, ya que habitualmente no tienen gastos de mantenimiento y funcionan como un crédito permanente del que ir disponiendo. El problema es el alto interés que la entidad nos carga por el dinero del que disponemos, y que suele oscilar entre un 19% y un 29%. 

Conforme vamos disponiendo, cada mes amortizamos una parte mediante una cuota fija o un porcentaje determinado sobre el total utilizado (suele tener un mínimo del 2,5%-3% del total dispuesto). Pero, cuando vamos al detalle de lo amortizado y lo que nos queda por pagar, vemos que el importe de la deuda no disminuye como pensábamos, debido precisamente a los altos intereses que nos cobra el banco: la mayor parte de esa cuota mensual que pagamos la aplica el banco a los intereses que te cobra; el resto, una pequeña parte, lo destina a amortizar el dinero que has utilizado.

Estas tarjetas tienen, en su inmensa mayoría, cláusulas usurarias no permitidas por la legislación de protección del consumidor, y podemos reclamar, a través de la nulidad del contrato, todos los intereses que hemos pagado. Esto quiere decir que el banco deberá devolvernos todo lo que no sea dinero efectivamente gastado con la tarjeta, ya que si el contrato es nulo en sí, todo lo que de él se ha derivado (en este caso los intereses que ha generado al banco) es también nulo.

 

Ejemplo 1: tienes una tarjeta de crédito revolving desde enero de 2005 y has hecho compras o has dispuesto dinero del saldo de la tarjeta por un total de 11.000 euros. En el extracto general de la tarjeta ves que los pagos que has hecho a lo largo de este tiempo suman 13.900 euros. Eso significa que el banco te ha cobrado en total 2.900 euros de intereses, que es el dinero que deberá devolverte.

La operación es sencilla:

Compras   -    Total Pagado  = Intereses ya pagados al banco

11.000€   -        13.900€         =   2.900€

Ejemplo 2: tienes una tarjeta de crédito revolving desde octubre de 2010 y has hecho compras o has dispuesto dinero del saldo de la tarjeta por un total de 8.000 euros. En el extracto general de la tarjeta ves que los pagos que has hecho a lo largo de este tiempo suman 6.900 euros, y que según el banco todavía tienes 3.100 euros pendientes de pago a día de hoy.

En ese saldo, el banco incluye los intereses, pero para saber lo que podemos reclamar al banco, sólo tendremos en cuenta el dinero que efectivamente hemos utilizado del saldo de la tarjeta: 8.000 euros. Si hemos realizado pagos por 6.900€, y con nuestra demanda conseguimos que se declare nulo el contrato por intereses abusivos, éstos también son nulos. Por lo tanto, sólo nos quedan por pagar 1.100€ (y no los 3.100 que dice el banco).

La operación es sencilla:

Compras   -    Total Pagado  =   Pendiente de pago (sin intereses)

8.000€       -        6.900€         =   1.100€

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Las tarjetas 'revolving'

alientan una nueva

oleada de reclamaciones contra la banca por "usura"

Diario El Mundo

Dinero fácil, rápido y sin importar la situación financiera del cliente. La fórmula no es nueva, aunque en los últimos meses se ha reencarnado en forma de unas tarjetas de crédito especiales que reciben el nombre de revolving y cuyos desorbitados intereses están alentando una oleada de reclamaciones que parecen ser el principio de un nuevo quebradero de cabeza para las entidades financieras.

Este tipo de tarjetas se utiliza fundamentalmente para financiar los pagos al consumo, con líneas de crédito mayores a los microcréditos y hasta unos 5.000 o 6.000 euros. Hasta aquí, alguien podría equipararlas con las tarjetas de crédito tradicionales, aunque se diferencian fundamentalmente en el plazo y las cuotas de amortización.

 

Unos intereses que se mueven entre el 20%-30%, frente al 7%-11% del interés medio establecido por el Banco de España para los préstamos de estas características.

¿Por qué nunca terminamos de pagarla?

Normalmente, la modalidad de revolving ofrece dos vías para devolver el crédito: mediante porcentaje -el cliente escoge qué porcentaje del saldo pendiente quiere devolver cada mes, siempre dentro de un nivel mínimo y máximo- o mediante pago fijo -el cliente paga una cuota fija-. Y aquí reside la clave: "En muchos casos, si la cuota elegida no cubre los intereses generados, la devolución puede demorarse ocasionando que la deuda crezca de tal manera que no pueda ser satisfecha con esta forma de pago", advierte el Banco de España en su simulador de préstamos.

(...) Nunca se consigue amortizar la totalidad del préstamo y el cliente queda atrapado en una especie de rueda de ratón crediticia.(...)

Las entidades no realizan ningún estudio de solvencia y no hay que presentar ningún tipo de documentación. (...) Muchas entidades comercializan las tarjetas en superficies comerciales. Miles de tarjetas de este tipo han sido comercializadas en los últimos años mediante campañas que resaltaban la posibilidad de acceder a créditos rápidos sin apenas trámites. Lo que no destacaban esas mismas campañas eran los intereses que acaban cobrando a los clientes, que en muchos casos superaban el 25% TAE.

El Tribunal Supremo declaró nulo este tipo de contrato

 

Los usuarios titulares de tarjetas de crédito revolving tienen un horizonte halagüeño si deciden reclamar los intereses que han pagado desde que comenzaron a utilizarla. Y es que el Tribunal Supremo ya declaró nulos este tipo de contratos con intereses abusivos. Al declararlo nulo, queda sin efecto todo lo generado, es decir, todos los intereses que el banco nos ha ido cargando desde el inicio, incluso aunque la tarjeta esté ya cancelada.

Artículos de interés

Cuando el pago aplazado asociado a las tarjetas de crédito hace que se dispare el coste para el cliente

ABC

La utilización de la tarjeta de crédito puede llegar a ser una opción muy cara ya que la TAE supera, en algunos casos, el 20%. Por ello, en la asociación de consumidores OCU aconsejan limitar el pago aplazado y dejarlo reservado únicamente para casos excepcionales. Además, desde la asociación advierten sobre los costes que puede acarrear el pago aplazado por defecto ya que muchas entidades emisoras incentivan esta opción al permitir a los clientes el mayor endeudamiento posible.

Así, dado que con la contratación de algunas tarjetas se pueden llegar a pagar intereses muy altos, desde la OCU recuerdan que el consumidor tiene la opción de modificar la forma de pago de la tarjeta en cualquier momento. En consecuencia, conviene revisar las condiciones ya que si el pago aplazado viene activado por defecto, podrás acumular una deuda elevada por la que se acabarán desembolsando intereses elevados.

Algunas tarjetas de crédito pueden ser interesantes si se utilizan en la modalidad de pago total sin recargos, pero absolutamente desaconsejables para aplazar pagos.

Evitar las «revolving»

 

Desde la OCU advierten además de que el problema es mucho peor si se contrata una tarjeta de las denominadas «revolving» (crédito al consumo vinculado a una tarjeta de crédito) ya que se ofrecen sin comisiones y con incentivos. Sin embargo, con este tipo de tarjetas no se permite pagar sin intereses (a veces, superiores al 25%) ya que solo dan la opción de pago aplazado y con tipos de interés igualmente elevados. «Todas las compras que se paguen con esta tarjeta se aplazarán con sus correspondientes intereses, con lo que el usuario está obligado a estar permanentemente endeudado si usa una de estas tarjetas para sus compras habituales», indican en la asociación.

Por ello, los expertos de la OCU recomiendan comprobar una vez más la forma de pago por defecto y si es aplazado, cambiarlo por el pago total sin intereses nada más recibirla. En el caso de las «revolving», aconsejan amortizar anticipadamente la deuda pendiente de la «revolving» y si no se puede pagar la totalidad, establecer la cuota más alta posible para evitar que la deuda se dispare.

(...) el consumidor abona mensualmente una pequeña parte (principal, intereses, comisiones o prima de seguro) que generalmente no supera el 5% y que no cubre el total adeudado. En consecuencia, al mes siguiente se seguirá adeudando parte de lo anterior más lo correspondiente al mes en curso. El sistema de cuota fija, que es el más utilizado en las «revolving», supone que el importe dispuesto y no amortizado genera unos intereses que acaparan la mayor parte del recibo mensual, de modo que el prestatario desembolsa una parte muy importante de intereses y casi no amortiza capital. Si además sigue utilizando la tarjeta, la deuda sigue aumentando y con ella, los intereses, hasta llegar a un punto en el que entra en una espiral de endeudamiento de la que es muy difícil salir.

(...) la sentencia del Tribunal Supremo de 25 de noviembre de 2015 declaró la nulidad de un contrato de tarjeta «revolving» con base en la infracción del artículo 1.1. la Ley de 23 de julio de 1908, de represión de la usura. (...)

Cómo recuperar los intereses

 

Las vías de reclamación son las siguientes:

1. Nulidad del contrato por contener un interés usurario.

2. Nulidad de la cláusula de intereses remuneratorios y otras del contrato por falta de transparencia. Es decir, porque el contratante no tuvo oportunidad real de conocer la carga económica del contrato. En este apartado cobra especial relevancia la manera en que se produce la contratación: generalmente un comercial aborda –y acosa- a los posibles clientes sin explicarles el contenido y consecuencias reales de la operación y sin que exista una verdadera información precontractual que permita al consumidor tomar una decisión fundada y sosegada.

3. Nulidad de la cláusula de intereses remuneratorios y otras del contrato por no superar el control de incorporación. En muchos casos, las cláusulas del contrato resultan prácticamente ilegibles o son ambiguas u oscuras.(...)

VALLEJO ARENAZ  Abogados

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